La lectura en España: niños devoradores de libros, adolescentes enganchados a Instagram

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  • Barómetro de lectura. Los niños son los mayores devoradores de libros en España. Sin embargo, a los 14 años y con la llegada del móvil, su costumbre se esfuma

Primero leen El diario de Gregg y Los futbolísimos, luego se pasan a Harry Potter y eso les ocupa casi un año de sus vidas, un año maravilloso y obsesivo; después siguen con Narnia o con El señor de los anillos o puede que con los libros de Laura Gallegos. Y entonces… entonces entran en la ESO, los padres les compramos un móvil (porque ya vuelven solos desde el instituto a casa y así nos sentimos más tranquilos) y muchos de nuestros hijos ya no vuelven a coger un libro si no es porque se lo exigen en clase. Y así los vamos perdiendo poco a poco.

Los datos avalan ese relato: el hábito de lectura de los niños españoles es muy alto hasta los 14 años. El 85,2% de los críos de seis a nueve años lee en su tiempo libre (tres horas y siete minutos a la semana); el 70,8% de los niños de 10 a 14 años tiene la misma costumbre.Sin embargo, sólo el 44,7% de los adolescentes de entre 15 y 18 años es lector.

Los datos pertenecen al Barómetro de Hábitos de Léctura y Venta de Libros de la Federación de Gremios de Editores, presentada ayer en Madrid con el respaldo del ministro de Cultura José Guirao. El Observatorio sigue la línea de los últimos estudios: el porcentaje de españoles que no tiene interés por la lectura anda por el 32%, las mujeres leen 11 puntos más que los hombres, las comunidades del sur de España leen menos que las del norte y los índices están mejorando desde hace años, aunque aún están por debajo de lo que sería normal para un país que tiene nuestro nivel de desarrollo.

Las sorpresas están, por tanto, en la letra pequeña. Por ejemplo, el problema de los adolescentes. ¿Por qué leen tan poco los críos de 15, 16 años?

«Es un momento en el que la vida cambia. Los padres y la escuela ya no pueden dirigirlo tanto, tiene autonomía, empieza a salir y a enamorarse, los estudios son más exigentes… No es fácil que el adolescente se quede en casa leyendo», explica el escritor y editor Xosé Antonio Perozo, presidente de la Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil.

Todos hemos tenido 15 años y hemos vivido ese momento. ¿Leíamos menos en aquella época de videojuegos y equipos de baloncesto? «La diferencia es la mierda del Instagram y de los likes.Lo noto desde hace cinco años: al premio que damos se presentaban 100 niños todos los años; luego 90, luego 80…», cuenta Jordi Sierra iFabra, el gran escritor español del género juvenil.«No, perdón: yo escribo literatura infantil, que es una cosa, y literatura de jóvenes, que es otra cosa muy diferente a literatura para jóvenes.Algunas novelas que yo escribo hablan de chicos de 17 años, pero sirven para los adultos de 32 porque el chico de 17 tiene la misma capacidad ante un texto que un adulto».

Igual que la industria editorial ha tenido éxito en crear productos que vuelven locos a los niños, dar con la tecla de los adolescentes es mucho más complicado, porque no se sabe muy bien qué es lo que demandan.

«Sí que hay best sellers para adolescentes», explica Carmen Fernández de Blas, editora de La Esfera de los Libros (del grupo Unidad Editorial). «Moccia y Blue Jeans son eso, libros para niñas de 16 años, porque las de 17 ya están en otras cosas».

Hay que poner el énfasis en la palabra «niñas». «Las niñas siguen leyendo mucho más que los niños.Algunos niños leen cómics y algunos se enganchan con Los juegos del hambre, ese género entre la distopía y la ciencia ficción.Pero son muchos menos. En cambio, esa novela casi romántica para niñas sigue teniendo mucha demanda, igual que los libros de instagramers». Fernández de Blas añade una curiosidad: los adolescentes que leen quieren leer en papel. «Como estudian en pantalla, asocian la tableta a sus obligaciones y prefieren el libro de papel».Sólo el 7% de los niños lectores eligen el formato digital.

«Cuando yo tenía 15 años, la novela juvenil no existía.Quien seguía leyendo se pasaba a los clásicos porque no había otra cosa.Ahora la oferta es muy amplia y muy variada», añade Xosé Antonio Perozo. «Lo que quiero decir es que el problema no es el producto, es el márketing.El márketing atrapa bien a los niños pero con los adolescentes ya no lo consigue».

Última pregunta: ¿se sabe si los críos que leen libros de Martina o de Crazy Haacks(los últimos éxitos de Montena) acaban buscando novelas de los siguientes sellos del mismo grupo como Reservoir, al cabo de tres años? «Lo sabemos porque nos lo cuentan, pero no tenemos datos. Sabemos incluso cuál es el proceso: el niño acaba con Martina y su padre va a la librería a preguntar por dónde sigue», dice Rosa Samper, editora de Montena y Random Comics.

FUENTE: EL MUNDO

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