• Publicado originalmente en 2011 en Estados Unidos, por fin llega a España ‘Revolución en la tienda de animales’ (Editorial Planeta, colección Baobab).
  • ​Ana Juan (Premio Nacional de Ilustración 2010) escribe y dibuja este cuento, para niños a partir de 3 años, con un trasfondo animalista y feminista.
  • ​Cuando Mina pierde a su conejita Mimi, no duda de que el malvado señor Walnut ha tenido algo que ver.

“Nunca me han gustado las tiendas de animales, siempre me han parecido lugares sombríos y tristes”, reconoce la ilustradora Ana Juan (Valencia, 1961). Porque pasar la infancia “en una pequeña jaula a la espera de que alguien te compre no es una esperanzadora perspectiva de vida” y por “la injusticia que se contempla desde los escaparates donde se exponen animales con el único ánimo de mercadear con sus vidas”, esta Premio Nacional se decidió a escribir y dibujar el cuento Revolución en la tienda de animales (Colección Baobab / Editorial Planeta).

Publicada originalmente en 2011 en Estados Unidos pero que ahora llega por fin a España, esta historia presenta, con “una narración clásica de comienzo, nudo y desenlace”, a “personajes con carácter y emociones absolutas” para defender un discurso animalista: su autora cree “en el respeto que nos debemos los seres vivos unos con otros”.

Ana Juan admite que, por entonces, “quizás todavía la sociedad no estaba tan sensibilizada con la protección al mundo animal” pero, afortunadamente, “el tiempo nos ha ido dando la razón y hoy en día es un tema de actualidad”. En sus páginas distinguimos con claridad a los malos de los buenos porque, al fin y al cabo, es un libro infantil y “esta simplificación ayuda a los niños a identificar las emociones”.

No es casualidad que la protagonista del cuento sea Mina: “Quise darle voz a una niña para visualizar que ellas, nosotras, tenemos más valor del que se nos supone y no nos asusta casi nada”, explica. Esta decisión entronca también con la nueva ola de feminismo y con la idea de inculcar la igualdad desde la cuna para aportar nuestro granito de arena a un futuro mejor.

Cuando la pequeña pierde a su conejita Mimi, no duda en que el culpable de su desaparición es el sombrío señor Walnut, el dueño de la tienda de animales de la ciudad. Con ayuda de su amigo Bobo, intentará liberarlos de sus jaulas y devolverles la libertad.

Dar voz a los que no pueden tenerla

Por supuesto, este cuento “está pensado para dar voz a aquellos que no pueden tenerla”, los animales, dice Ana Juan. Es su manera de contribuir a “sensibilizar a los pequeños de que hay otras formas de conseguir una mascota sin participar en ese negocio” y que “no importa la raza sino el amor” que se puede compartir con “un gran compañero”.

Detrás del comercio con seres vivos están fenómenos tan negativos como “el tráfico ilegal de animales”. Desde su punto de vista, “se debería concienciar a la gente” de que no se deben sacar “de su ámbito natural”. “No tiene sentido que en la ciudad vivan especies exóticas encerradas en jaulas: reptiles, insectos, aves… Es absurdo y solo genera sufrimiento”, opina la valenciana y lo califica como una “tortura”.

No tiene sentido que en la ciudad vivan especies exóticas encerradas en jaulas

Aprovecha para recordarnos que “en muchos casos” puede ser “nocivo para otras especies autóctonas”. Como las cotorras argentinas con las que quiere acabar el alcalde madrileño, que “están poniendo en peligro la existencia de los gorriones y los árboles con sus pesados nidos”, recalca Ana Juan. También denuncia “la cría intensiva de perros de raza que, a mi modo de entender, debería de prohibirse” por se una práctica que “hace sufrir a las hembras, comerciando con su explotación solo para la vanidad del posible comprador. Personalmente, me importa muy poco la pureza de las razas”.

Revolución en la tienda de animales apunta con el dedo hacia la inacción de los ciudadanos. Al final, es una niña la única que se atreve a tomar cartas en el asunto, a pesar de que todos disfrutan luego de los animales. “Gran parte de nuestra sociedad pertenece a esa mayoría conformista que acepta todo lo que se les impone y no es capaz de revelarse ante injusticias. Sin embargo, cuando alguien lucha por los derechos de todos, esta gran mayoría se congratula”, asiente la autora.

Rectificar es de sabios

Pero hay esperanza: al malvado señor Walnut se le presenta la oportunidad de cambiar de bando y la aprovecha. Entonces, no todo está perdido. ¿Podemos revertir la situación? “Al menos en los cuentos, sí”, responde Ana Juan.

La calvicie y la peluca del villano también tienen una explicación: “No asume el paso del tiempo y sus estragos. Su frustración le lleva a ser un tirano, ridículo y sin compasión”. “Por desgracia”, en el mundo actual se le ocurren varios “personajes parecidos que llevan muy mal el abandono de sus pelambreras” y se convierten en “seres nefastos”. Cita a Donald Trump y Boris Johnson como “claros ejemplos”.

Este cuento nos hace pensar en cómo los animales resultan perfectos para expresar y transmitir ciertas emociones, de las fábulas de Esopo a las películas de animación más recientes. “Sus sentimientos son sencillos, primarios y eso hace que sean comprensibles. Amor es amor, dolor es dolor… no existen las ambigüedades ni matices posibles como en el ser humano”, refrenda la ilustradora.

Sobre el momento actual de este género, Ana Juan hace ver que “cada vez hay más publicaciones” pero eso “no quiere decir que los ilustradores estén mejor remunerados por su trabajo”. Tampoco que “sus derechos estén mejor considerados ni tan siquiera que se pueda vivir de la publicación de libros”. “Permítanme que sea escéptica al respecto”, concluye.

En su caso, el Premio Nacional de Ilustración que le concedieron hace 10 años, en 2010, no le cambió demasiado la vida. “Siempre he dicho que el mejor premio es trabajar en mi pasión y poder vivir de ella”, responde. Agradecida por ese reconocimiento de “los compañeros de profesión”, explica en cambio que, “al margen de una dotación económica”, en su caso no le reportó “nada más. No hay exposiciones ligadas al premio, encargos, compras de obra… Hay que seguir trabajando el día a día como siempre”.

En ello está: se encuentra preparando el próximo libro, ‘La vida secreta de los gatos’, con textos de Marta Sanz para Lunwerg/Planeta de Libros. “Por lo que veo, lo mío es el mundo animal”, bromea.

En la última página de Revolución en la tienda de animales se puede leer: “A Matz”. “Matz Mainka, mi marido, compañero de media vida y la persona que creyó en esta historia desde el principio y no paró de insistir hasta que la desarrollé”, aclara Ana Juan. Le ha dedicado “muchos libros” porque, reconoce, “él es mi mejor crítico y la persona que consigue que no decaiga ni abandone”.

FUENTE: 20 MINUTOS

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