Los pedagogos explican la clave para acercar a los niños a los grandes clásicos y convertirlos en lectores

Las adaptaciones infantiles de obras clásicas son, en muchos casos, el primer contacto de los niños con la auténtica literatura. Son tan importantes que incluso Arturo Pérez-Reverte cuenta con una en su bibliografía, en su caso de El Quijote y por encargo de la Real Academia Española. Es la que está leyendo la hija de Coni La Grotteria, ganadora de los Premios Educa 2018 en Educación Infantil. «No está entusiasmada, no te lo niego, pero confío en que desde el cole acompañen la lectura con herramientas más atractivas», señala esta maestra y autora de cuentos infantiles, que apunta que «en la inmediatez de esta sociedad, con alumnos nativos digitales, debemos encontrar caminos para promover la literatura».

Las adaptaciones infantiles de obras clásicas son, en muchos casos, el primer contacto de los niños con la auténtica literatura. Son tan importantes que incluso Arturo Pérez-Reverte cuenta con una en su bibliografía, en su caso de El Quijote y por encargo de la Real Academia Española. Es la que está leyendo la hija de Coni La Grotteria, ganadora de los Premios Educa 2018 en Educación Infantil. «No está entusiasmada, no te lo niego, pero confío en que desde el cole acompañen la lectura con herramientas más atractivas», señala esta maestra y autora de cuentos infantiles, que apunta que «en la inmediatez de esta sociedad, con alumnos nativos digitales, debemos encontrar caminos para promover la literatura».

Los clásicos se empiezan a adaptar a los niños en el siglo XIX, ya que antes no existía un sistema educativo; la cultura pertenecía a las clases altas, que accedían a ella a través de tutores o colegios de élite. «Ahora se ha extendido a todas las capas sociales. Por eso hay que facilitar que todos los niños se acerquen, porque no todos ellos van a ser una élite de formación», apunta Cobos. Castillejos critica que en España no haya un plan lector; la elección de lecturas depende de los colegios. “Así estamos: todos compramos libros y no los leemos”, señala el pedagogo. Si se consigue que los menores no asocien leer a obligaciones o notas, no cree que den por leída la obra por haber pasado por la adaptación: «Si hemos conseguido crear un lector, sentirá curiosidad. El niño que un día disfrutó leyendo El Quijote, un día querrá leer el original».

Respetar la obra original sin perder atractivo ni diversión

¿Cómo es una buena adaptación, capaz de despertar el gusanillo lector? Cobos detalla que «deben ser atractivas y emocionantes, con un lenguaje asequible, ilustraciones que ayuden a comprender la historia, notas de humor y personajes con los que los niños se identifiquen». Los expertos disienten en si es respetuoso hacia el original inventarse personajes. Castillejos considera que «no tiene mucho sentido», aunque pedagógicamente sea aceptable. La psicopedagoga cree que basta con respetar el argumento, el carácter de los personajes y las moralejas: «Si podemos reconocer el original que hay detrás, es que está ahí su esencia». Todos coinciden en que no hay una edad para las adaptaciones ni para pasar al texto puro. Depende del alumno, de si su familia lee, de su madurez, comprensión lectora, vocabulario y experiencia. La presidenta de COPOE apunta que podrían plantearse incluso adaptaciones para adultos de los clásicos.

Castillejos considera que la televisión y los videojuegos son la gran competencia de los libros entre los niños. «Biológicamente, el humano es un ser vago que busca gastar la menor energía posible. Una actividad sencilla, quedarse ante una pantalla, tiene muy poco gasto; leer requiere más esfuerzo, imaginación… Lo cual no significa que haya que prohibir nada. Hay momentos para jugar, otros para ver la tele, y otros para leer periódicos, obras adaptadas, libros. Todo es una cadena complementaria en la que podemos elegir la actividad más provechosa en cada momento», aconseja el presidente del CGCOPYP.

¿VETAR ‘LA CAPERUCITA’? ¡NUNCA!

Los tres expertos se declaran en contra del veto a ‘La Caperucita’ y otros cuentos clásicos por sexistas que han llevado a cabo algunas bibliotecas en Cataluña. «Como escritora, madre y maestra desde hace más de diez años, también pasé por una postura ‘cuentos clásicos, ¡no!’, es inevitable», admite Coni. «Adaptarlos resulta muy atractivo porque se acercan a nuestra realidad y desmitifican los roles establecidos. Pero recordemos que el niño conecta con los personajes de una manera lúdica y a nivel emocional, sin darle el significado ofuscado de un adulto. En los cuentos clásicos encontramos representaciones simbólicas que ofrecen un mensaje moral sin conceptos abstractos. Dan forma y coherencia a las imágenes mentales de los menores», añade la ganadora de los Premios Educa 2018. Castillejos es aún más vehemente: «Es como decir que Fray Luis de León era machista. Un fraile del siglo XVI no era machista, cuando escribió La perfecta casada lo hizo siguiendo la tradición de su época. Es más fácil que los menores lean los cuentos originales y explicarles las diferencias culturales, que las van a entender muy bien, que prohibir una lectura. ¡Eso lo han hecho las grandes dictaduras!». Tampoco se muestra favorable a su reinterpretación moderna: «Para adaptar tanto una cosa, hágase una cosa nueva. Es un gasto de energía absurdo y es llevar la ideología a los niños, pecado mortal».

FUENTE: EL PAIS

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