Los cuentos protagonizados por animales conocidos suelen fascinar a los niños hasta los tres años. De hecho, Ricitos de Oro gusta más por los osos que por la niña con bucles, pues estos representan aspectos de su entorno y su sociedad y destacan por una o dos cualidades increíblemente exageradas. En las fábulas, los animales son un vehículo para mostrar no sólo valores y actitudes, sino también defectos que, generalmente, deben cambiar porque en este tipo de relatos a los malos las cosas no les salen bien.

Así y todo, hay animales que nunca protagonizarán un relato entrañable, ni serán presentados de manera positiva o como mascotas de los pequeños lectores, por ejemplo la serpiente o la hiena. Sin embargo, los niños sí pueden sentir empatía con los personajes que tienen miedo y que se muestran ingeniosos, como el clásico cuento de Los tres cerditos, o El lobo y los siete cabritos, este último de Guillaume Arnaud.

Sin embargo, está cambiando la tendencia común de clasificar los animales con la dicotomía de buenos o malos, útiles o inútiles, fuertes o débiles, listos o torpes, y estos pueden ser presentados de un modo distinto, como en ¡Menudos bichos!, de Elena O´Callaghan i Duch, cuyos protagonistas son un ciempiés que no encuentra zapatos con los que ir al baile, una araña que descubre que tiene una gran habilidad para tejer, una familia de polillas en busca de un nuevo armario donde vivir, o un piojo cuya pesadilla más horrible consiste en tener niños en la cabeza…

Cuentos para imaginar, temer y soñar…
A poco que os hayáis sumergido en la literatura infantil, habréis oído hablar de la importancia de aquellos cuentos que ayudan a los pequeños lectores a soñar. A menudo, los personajes principales son animales o seres imaginarios.

Para lectores de 5 a 7 años:
¿A qué sabe la Luna?, de Michael Grejniec, sobre un grupo de animales que quería averiguar a qué sabía la luna. Imaginaban que tal vez sería amarga, dulce o salada…

Ellos sólo querían probar un pedacito, así que por las noches, miraban ansiosos hacia el cielo. Se estiraban, pero nada de nada, así que deciden subirse uno sobre otro para alcanzarla…

El dragón de la chimenea, de Grecia Iglesias Lodares, cuenta la historia de un dragón que es capaz de hacer cosas increíbles y que aparece inesperadamente en una chimenea en la que solo quedaban cenizas.

Para lectores de 7 a 11 años:
Yo quiero mi gorro, de Jon Klassen, es otro precioso cuento en el que un oso en busca del gorro que ha perdido, nos sorprende, tanto a niños como a adultos, por su magia.

Para mayores de 12 años:
La nieve interminable, de Agustín Fernández Paz, es una historia de vampiros y terror. Un grupo de chicos se juntan en una casa rural para escribir cuentos de miedo. Pero ocurre algo con lo que no contaban, el tiempo empeora y se inicia una tormenta de nieve que los aísla. Lo que no se dan cuenta es que una de las terroríficas historias se está haciendo realidad.

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