Una pequeña selección de cómic infantil y juvenil

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Con esto del coronavirus la vida se me complicó allá por junio y no pude preparar a la pequeña selección de cómic infantil y juvenil que suelo ofrecer a los monstruos que sienten debilidad por esto de las calles y las viñetas. Como este curso 2020-2021 he empezado con ganas, aquí les traigo un puñado de títulos que bien merecen ser reseñados y recomendados (con tres estrellas los que me han encantado).
Como siempre, invito a todo aquel que quiera adentrarse en el mundo del cómic infantojuvenil a leer ESTE MONOGRÁFICO, y estas otras selecciones del 2018 y del 2019 así como animo a las editoriales que publiquen este tipo de literatura gráfica a tenerme al tanto de sus novedades (cada vez empiezan a ser más y se me pone difícil la cosa).
¡Que los disfruten y, sobre todo, que los lean!
Sergio Ruzier. Fox + Chick. Un paseo en barca y otras historias. Liana Editorial. (***) Para empezar esta tanda de comic infantil y juvenil tenemos nuevas aventuras de Fox y Chick, el zorro y el pollo más salaos del panorama literario. Esta vez les da por pasear en barca, comer tarta de chocolate, contemplar el amanecer, y, como siempre, dar rienda a una verborrea sincera e infantil que es un canto a la poesía y el pensamiento humano. ¡Imperdible!
Krystyna Boglar y Bohdan Butenko. Gucho & César allá donde crece la pimienta. Fulgencio Pimentel. Si en el primer episodio de esta serie de cómic infantil Gucho y César viajaban al país de las zanahorias, en esta ocasión se dirigen adonde crece la pimienta. Lo empieza con dos piruletas se convierte en toda una aventura con villanos de por medio y tiros incluidos, sin olvidar ese humor tan particular que destilan nuestro par de héroes.
Martín Romero. Uxío. Astiberri. (***) Sin duda una de las sorpresas más agradables del cómic infantil de esta temporada de la mano de un autor poco conocido pero con mucho swing (me encanta su web-cómic El manual de las piedras). Uxío es un chavalín pelirrojo que viste un suéter a rayas. Su perra se llama Rosenda y su mejor amiga, Ana. Este es el punto de partida para una serie de historias breves que desbordan imaginación, humor y clarividencia (¡Su protagonista es un niño! ¿Qué esperan?). De factura gráfica impecable se lo recomiendo a manos llenas.
Rachele Aragno. Melvina. Liana Editorial. Llegamos así a otra historia dirigida a lectores más competentes y cuya acción se desarrolla en Masacá, un mundo particular en el que Melvina, la protagonista, realizará un viaje muy particular para intentar salvar a su amigo Otto y enfrentarse al Malcape, un villano que convierte tus sueños en realidad. Personajes como los niños del cementerio o la reina sin corazón, y parajes como las ciénagas metafísicas, harán las delicias de los lectores.

 

Sylvia Douye y Paola Antista. Magalina y el bosque de los animales mágicos / Magalina y el gran misterio. Alfaguara. Aunque tiene un par de añitos, no podía permitirme prescindir de uno de esos cómics que he disfrutado mucho gracias a la recomendación de mi amigo Vicente. Magalina es una apasionada de la criptozoología, la ciencia que estudia los seres y animales fantásticos, y acude a la isla de Vorn para estudiar junto al profesor Balzar. Al principio la cosa no difiere mucho de otra escuela (envidias, amoríos y pequeños altercados), pero todo se complica con misteriosos sucesos que nos irán revelando los misterios que rodean la vida de nuestra protagonista en un universo donde górgonas, vampiros, ninfas y unicornios campan a sus anchas.

 

Lorena Alvarez. Luces nocturnas / Hicotea. Astiberri. (***) Pasamos a otro par de historias ambientadas en mundos paralelos y coloristas donde Sandy, una chiquilla con una imaginación desbordante, es la protagonista. Harta de la educación reglada que recibe en su colegio religioso, Sandy aprovecha cualquier momento para evadirse en sus propios pensamientos que parecen cobrar vida. Si en el primer título la acción se relaciona con Morphie (¿recuerda a Morfeo, dios del sueño, verdad?), un alter ego más salvaje e inquietante, en el segundo (bautizado con el nombre de una tortuga autóctona de Colombia, país de origen de la autora), tenemos una aventura con pinceladas también oscurantistas que no olvida el discurso ecologista. Una delicia visual con recursos narrativos interesantes que recuerdan a la obra de Trondheim y García.
Di Gregorio y Barbucci. Las hermanas Gremillet. El sueño de Sarah. Astronave. Tres hermanas y un misterio es el argumento de la primera aventura de una serie que algunos han bautizado como la sucesora de Los diarios de Cereza. Sarah, Casiopea y Lucille (¿No les recuerda a un cuento tradicional?) tienen sus cosas. La primera vive preocupada por los sueños, la segunda vive en su mundo y la última siempre va con su inseparable gato Yurei. De repente, un día encuentran una fotografía de su madre embarazada, y, curiosas ellas, empiezan a tirar del hilo para terminar envueltas en la triste historia familiar. Dulce y sentimental.
Ryan Andrews. Y entonces nos perdimos. Astronave. (***) Nos acercamos al final con uno de esos libros que sorprenden y encantan a partes iguales, una novela gráfica apta para todos los públicos, que explora lo onírico sin desligarse de la realidad. Con nocturnidad (como buen juerguista, estas historias en mitad de la noche me vuelven loco) y mucha alevosía, el autor se marca una de teenagers y bicicletas (E.T., Los Goonies…) con dos reglas básicas: Nadie da media vuelta y nadie mira atrás. Una especie de road-trip con tintes de aventura, ciencia-ficción y algo de anime (me he encontrado al Totoro de Miyazaki varias veces) que se figura un perfecto viaje de crecimiento personal entre iguales. De lo mejorcito que he leído este año. Me ha encantado y seguro que a ustedes también.
Jillian Tamaki y Mariko Tamaki. Aquel verano. La Cúpula. (***) Rescato para ustedes otro de esos títulos que he engullido este verano de lecturas pendientes. Publicado en 2014, este libro explora la adolescencia de Rose y Windy, dos chavalas que se adentran en zonas pantanosas de la realidad humana como el embarazo no deseado o el divorcio paterno. El argumento promete, pero lo mejor de todo es que las viñetas consiguen emocionar, algo que siempre se agradece teniendo en cuenta que el universo del cómic suele llenarse de fuegos de artificio. El carácter antagonista y complementario de las chicas, el azul de sus páginas, las miradas expresivas, la belleza del verano o la energía que destilan, interpelan al lector de manera indirecta, reflejando las múltiples facetas de ese caleidoscopio que es la vida.
Juan Berrio. El niño que. Nuevo Nueve Editores. (***) Para decirles adiós he elegido un cómic de esos que nos encantan a los monstruos, no sólo porque nos retrotrae a la infancia, sino porque pone en tela de juicio ese ideario creado por adultos pero dirigido a los niños. Luis, el protagonista de esta serie de historias cortas con inspiración autobiográfica, es un chaval que prefiere aprender directamente del mundo y explotar a su manera su propia imaginación a supeditarse a un universo creado ad hoc por otros, incluidos los cuentos de toda la vida. Sincero pero con enjundia narrativa (esos silencios o la certera brevedad dan fe de ello), el autor se adentra en discursos poco explorados pero necesarios.

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